En una zona remota del norte de Irak han sido hallados los restos del Jardín del Edén.
No pude acercarme tanto como hubiese querido, ni saltar la valla oxidada que lo rodea; pero vi los áridos montículos, el inhóspito pedregal que se extiende hasta el horizonte, y los restos de un árbol del que colgaban, como escrotos fosilizados, restos de manzanas milenarias.
El aire es limpio y caliente. Sorteando a los guardias, llego a la antigua reja, disparo con el móvil y vuelvo a toda prisa antes de que los irakíes noten mi ausencia.
Feliz, me subo al Land Rover y regresamos al campamento en una nube de polvo.
He conseguido fotografiar un matojo del Paraíso...
Hola de nuevo, tras una larga travesía por el desierto.
Ante todo, gracias a Ñoco Le Bolo y César Hidalgo sus comentarios, que no pude agradecer en su momento. De algún modo sigo por aquí, aunque no como yo quisiera.
Por supuesto, sigo haciendo fotos, al igual que sigo respirando; pero es una respiración más pausada, lenta, quizás algo más profunda para aprovechar cada átomo del oxígeno que necesito.
Las prioridades han cambiado. La forma de ver, quizás, también. Necesito silencio, pues el barullo ahuyenta los demonios que me susurran al oído.
Otras cosas también han cambiado; la manera de ver, de entender... Tengo las herramientas que esperaba. Sólo necesito que la mente vuelva a su lugar.
A primera vista parecía un hueso asomando entre la tierra.
Pero era roca, una lasca de caliza descubierta por la lluvia y el viento tras eones de oscuridad.
Hola de nuevo.
A veces es necesario detenerse por un tiempo y reflexionar sobre lo que se hace y como se hace, sobre todo en esta época de enloquecida huida hacia adelante.
En un mundo donde la vida de cada uno, en toda su inmensidad, es solo un link hacia otra parte, pararse a respirar hondo y mirar en derredor puede llevarte al último puesto de la fila.
Apenas hay tiempo para la reflexión, para digerir todo lo que somos capaces de ver enmedio de la vorágine; y a menudo nos limitamos a correr y correr sin mirar a ningún lado.
Y nos bloqueamos, y necesitamos aire antes de pensar siquiera en continuar.
Así pues, a veces es necesario dar varios pasos hacia atrás antes de saltar sobre el abismo...